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Cafetería Posdata en Retiro: El lugar que une café de especialidad y correo postal
Postdata recupera el ritual lento de la correspondencia con destino nacional e internacional
En plena era de la inmediatez y los mensajes de WhatsApp, un rincón de la Ciudad de Buenos Aires propone pisar el freno y recuperar un ritual casi extinto. Se trata de Posdata, café y correo en Retiro, una propuesta inédita que funciona como cafetería de especialidad y, al mismo tiempo, como la primera unidad postal oficial dentro de un espacio gastronómico.
Ubicado en una zona histórica, este local no usa la nostalgia como simple decoración, sino como práctica cotidiana. Aquí, entre el aroma a granos tostados y pastelería casera, la invitación es clara: sentarse, elegir un papel, entintar la pluma y volver a esperar una respuesta.
¿Cómo funciona el primer “Café Postal” del país?
Lo que distingue a Posdata es que su servicio es real. Gracias a un acuerdo con el Correo Argentino, el local está habilitado como la Unidad Postal 5828. No es necesario consumir para utilizar el servicio; cualquiera puede ingresar simplemente a despachar su correspondencia.
La mística del lugar ofrece experiencias que parecían olvidadas:
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Envío de cartas: Todos los días a las 15:30, el cartero retira las sacas con destino nacional e internacional.
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El ritual del lacrado: Por un costo adicional ($10.000), se puede sellar el sobre con lacre de colores y sellos de bronce (con el Sol de Mayo o un corazón).
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Casillas postales: El local ofrece alquiler de buzones físicos con llave propia por una suscripción mensual de $30.000, ideal para recibir correspondencia a la vieja usanza.
Raíces ferroviarias y pastelería “de hogar”
El alma detrás de Posdata, café y correo en Retiro es Carolina Barone, una politóloga criada en una familia ferroviaria. “La estación en la que crecí era paquetería, gente y cartas; así funcionaba todo”, cuenta su fundadora. Ese ADN nacional se refleja en la bandera argentina que recibe a los visitantes y en la ausencia deliberada de códigos QR.
La propuesta gastronómica acompaña esta filosofía de “bajar un cambio” con sabores honestos y artesanales:
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Café: Utilizan granos de Colombia tostados por Motofeca. Un café con leche ronda los $5.500.
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Dulces: Mermeladas hechas por los padres de la dueña, alfajores de almendra y la versión propia de la chocotorta ($5.000).
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Salado: Tostones de pan de campo (horneado a diario) con burrata y tomates secos por $12.000.
Para turistas que buscan historia o porteños que necesitan desconectar, este nuevo refugio en Retiro demuestra que, a veces, la mejor notificación es la que llega dentro de un sobre de papel.
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